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Lectura: un cuento de Anderson Imbert
- 21 de julio de 2010
- Publicado por: Elebaires
- Categoría: Sin categorizar
El crimen perfecto
Por Enrique Anderson Imbert
Creí haber cometido el crimen perfecto. Perfecto el plan, perfecta su ejecución. Y para que nadie se encontrara el cadáver lo escondí donde a nadie se le ocurriera buscarlo: en un cementerio. Yo sabía que el convento de Santa Eulalia estaba desierto desde hacía años y que ya no había monjitas que enterrasen a monjitas en su cementerio. Cementerio blanco, bonito, hasta alegre con sus cipreses y paraísos a orillas del río. Las lápidas, todas iguales y ordenadas como canteros de jardín alrededor de una hermosa imagen de Jesucristo, lucían como si las mismas muertas se encargasen de mantenerlas limpias. Mi error: olvidé que mi víctima había sido un furibundo ateo. Horrorizadas por el compañero de sepulcro que les acosté al lado, esa noche las muertas decidieron mudarse: cruzaron a nado el río llevándose consigo las lápidas y arreglaron el cementerio en la otra orilla, con Jesucristo y todo. Al día siguiente los viajeros que iban por lancha al pueblo de Fray Bizco vieron a su derecha el cementerio que siempre habían visto a su izquierda. Por un instante, se les confundieron las manos y creyeron que estaban navegando en dirección contraria, como si de Fray Bizco, pero en seguida advirtieron que se trataba de una mudanza y dieron parte a las autoridades. Unos policías fueron a inspeccionar el sitio que antes ocupaba el cementerio y, cavando donde la tierra parecía recién removida, sacaron el cadáver (por eso, a la noche, las almas en pena de las monjitas, volvieron muy aliviadas, con el cementerio a cuestas) y de investigación en investigación…; ¡bueno! El resto ya lo sabe usted, señor Juez.
¿Qué pasó?
1. ¿Dónde escondió el narrador el cadáver? ¿Por qué?
2. ¿Cómo era el cementerio de Santa Eulalia? ¿Dónde estaba?
3. ¿Qué hicieron las monjitas muertas esa noche? ¿Por qué?
4. ¿Qué sucedió al día siguiente?
5. ¿Qué hicieron los policías?
6. ¿Qué pudieron hacer entonces las almas de las monjitas muertas?
los sustantivos